Peritaje de los Espaillat atribuye colapso del Jet Set a deterioro prolongado de vigas
Un informe técnico independiente presentado por la defensa de los hermanos Antonio y Maribel Espaillat, imputados por el colapso de la discoteca Jet Set, concluye que la tragedia ocurrida el 8 de abril de 2025 habría sido provocada por un deterioro estructural progresivo de las vigas postensadas del techo y no por una sobrecarga reciente, como sostiene el informe oficial elaborado por el Gobierno dominicano.
El documento fue depositado el pasado 14 de mayo de 2026 ante el juez Reymundo Mejía, del Primer Juzgado de la Instrucción del Distrito Nacional, tribunal que conoce el proceso judicial derivado del desplome que dejó un saldo de 236 fallecidos y más de un centenar de heridos, convirtiéndose en una de las tragedias civiles más impactantes registradas en el país en las últimas décadas.
La evaluación fue realizada por el ingeniero José Manuel Lockhart Romero junto a los especialistas Gabriel Carrera, Alfonso Francisco Ibarreta y Michael Gerard Murphy, quienes sostienen que las cargas existentes sobre el techo permanecieron prácticamente sin variaciones significativas durante los tres años previos al colapso, salvo la instalación de una membrana bituminosa impermeabilizante.
Según los peritos, la estructura había soportado durante años el peso presente al momento del desplome, por lo que entienden que, de haber estado las vigas en condiciones adecuadas, el techo debía resistir sin inconvenientes las cargas existentes.
El informe señala que la causa más probable del colapso fue un proceso de degradación acumulativa asociado a fracturas graduales en los alambres de postensado, producto de corrosión interna y fenómenos de fisuración asistida por hidrógeno, factores que habrían reducido progresivamente la capacidad resistente de las vigas con el paso del tiempo.
Los especialistas indican además que tanto los defectos de construcción como el deterioro estructural eran prácticamente imposibles de detectar mediante inspecciones visuales convencionales, debido a que los daños se encontraban ocultos dentro de los elementos estructurales. Añaden que las capas irregulares de “finos” colocadas sobre el techo constituían señales indirectas de deformaciones progresivas y problemas recurrentes de acumulación de agua.
El peritaje también establece que fueron halladas evidencias de conductos de postensado mal colocados desde la construcción original de la edificación, situación que, según los expertos, habría debilitado determinadas vigas durante décadas y comprometido gradualmente la estabilidad del techo.
En el documento, la defensa cuestiona además la metodología empleada por la Oficina Nacional de Evaluación Sísmica y Vulnerabilidad de Infraestructura y Edificaciones (Onesvie) y por los técnicos del Gobierno, alegando que el modelo computacional oficial contenía errores geométricos y de distribución de cargas que habrían sobreestimado la presión estructural sobre las vigas consideradas críticas.
Entre las principales observaciones técnicas, los expertos mencionan un supuesto error en el espaciamiento de las vigas que habría incrementado artificialmente las cargas calculadas hasta en un 20 %, además de la omisión del diafragma estructural postensado encargado de redistribuir esfuerzos entre las vigas. También señalan una presunta sobreestimación del peso de los tinacos y de los materiales de relleno utilizados en el modelo ETABS aplicado por el Gobierno, así como discrepancias entre la geometría real del techo y la representación utilizada en el análisis oficial.
Los especialistas concluyen que el desplome habría sido el resultado de un deterioro silencioso y acumulativo desarrollado durante décadas, combinado con defectos constructivos ocultos desde el origen de la edificación, y no consecuencia directa de una intervención reciente ni de una sobrecarga puntual sobre la estructura.







