Crisis política en Bolivia tras denuncias de intento de golpe de Estado
Bolivia atraviesa una nueva crisis política luego de que el Gobierno denunciara un intento de golpe de Estado encabezado por sectores militares que movilizaron tropas y vehículos blindados en las inmediaciones de la sede del Ejecutivo en La Paz.
El presidente Luis Arce aseguró que el país “defenderá la democracia” y llamó a la población a mantenerse vigilante frente a cualquier intento de alterar el orden constitucional. Las declaraciones se produjeron después de que militares ocuparan temporalmente la Plaza Murillo, donde se encuentran el Palacio Quemado y el Congreso Nacional.
Las tensiones aumentaron cuando el entonces comandante del Ejército, Juan José Zúñiga, apareció rodeado de efectivos militares y criticó públicamente al Gobierno, lo que generó preocupación tanto dentro como fuera del país. Horas después, el Ejecutivo anunció su destitución y denunció una acción irregular contra las instituciones democráticas.
Miles de ciudadanos se concentraron en distintos puntos de La Paz para expresar apoyo al Gobierno y rechazar cualquier ruptura del orden constitucional. Organizaciones sociales y dirigentes políticos pidieron preservar la estabilidad democrática en medio de un clima de incertidumbre.
Diversos gobiernos de América Latina, así como organismos internacionales, condenaron los hechos y manifestaron respaldo a las autoridades democráticamente electas de Bolivia. La comunidad internacional exhortó a mantener el respeto a la Constitución y evitar acciones violentas.
Aunque la situación comenzó a normalizarse tras el retiro de los militares de las calles, el episodio dejó en evidencia la fuerte tensión política y social que persiste en Bolivia, país que en los últimos años ha enfrentado constantes conflictos institucionales y protestas.







