Educar, una de las claves para eliminar la contaminación por residuos plásticos
El plástico representa el 85% de los residuos que llegan a los océanos. Según el informe de UNEP, “De la contaminación a la solución”, al 2040 este porcentaje podría triplicarse, es decir alrededor…

El plástico representa el 85% de los residuos que llegan a los océanos. Según el informe de UNEP, “De la contaminación a la solución”, al 2040 este porcentaje podría triplicarse, es decir alrededor de 50 kg de plástico por cada metro de costa, podrían entrar a los océanos.
Si aterrizamos este dato al plano nacional donde tenemos 1,576 km de costas (1,576,000 metros lineales de frente costero) (ONE, 2021) esta proyección podría indicar una entrada de 3,940 camiones de residuos plásticos (78,800,000 kg) al ambiente marino para el 2040, si se mantiene el sistema actual de producción-consumo-deposito que conocemos (“business as usual”).
Estas cifras, aunque alarmantes, forman parte de un reto global que requiere acción inmediata debido al impacto negativo que está generando la contaminación por plásticos en nuestros ecosistemas.
Como plantea el Nordic Council of Ministers en su informe global “Towards Ending Plastics Pollution by 2040”, solo en 2019 el mundo produjo alrededor de 460 millones de toneladas de plásticos y genero unas 385 millones de toneladas de residuos. Este nivel de producción de plásticos a nivel global reta las capacidades de los sistemas de gestión que se tornan incapaces de recolectar y procesar tales cantidades.
Las evidencias globales apuntan a que solo abordar la contaminación por plásticos desde la gestión integral de residuos, no es la solución para evitar estas proyecciones, es necesario repensar el consumo, rediseñar el sistema hacia la circularidad y accionar hacia una producción y consumo sostenible del plástico. Para ello, es necesario una “transformación sistémica” donde la educación es el pilar clave para afrontar el reto más importante de esta década, eliminar la contaminación por plásticos.
La República Dominicana camina hacia esta transformación sistémica, apoyando la educación sobre la gestión de residuos como parte integral de las acciones hacia un desarrollo sostenible. Desde el gobierno central con la Ley General de Gestión Integral y Coprocesamiento de Residuos, Ley 225-20, que incluye artículos específicos sobre “promover la capacitación y realizar campañas educativas de sensibilización (…) para fomentar la cultura de recolección separada”; así como el nuevo Plan Decenal de Educación Horizonte 2034 el cual integra en su EJE 1 un “Programa de gestión de riesgo de desastres y acceso continuo a servicios de agua potable y saneamiento, y gestión sostenible de residuos en los centros escolares”.
Esto evidencia algunos de los esfuerzos del Estado en formalizar acciones de circularidad y gestión de residuos en la educación.
De igual forma, a nivel de gobierno local, muchas municipalidades han liderado acciones significativas, algunas acompañadas por el PNUD, que buscan integrar la circularidad y la gestión de residuos en los planteles de educación y en grupos de jóvenes, dentro de sus jurisdicciones. Tal es el caso del Ayuntamiento del Distrito Nacional (ADN) y sus programas piloto de separación en las escuelas cercanas al Rio Ozama; la Unidad Ejecutora para la Readecuación de Barrios y Entornos (URBE) y sus campañas de concientización sobre cuidado del ambiente por medio de la gestión correcta de residuos locales; y del Ayuntamiento de Santo Domingo Este (ASDE) con el desarrollo de estrategias de comunicación comunitaria que han iniciado un cambio de comportamiento hacia la gestión de residuos.


